Talento joven y desarrollo regional: una urgencia estratégica

18 de Febrero de 2026

El reciente informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) confirma un punto de inflexión para el país: Chile superará los 20 millones de habitantes en 2026, pero a partir de mediados de la próxima década comenzará un descenso sostenido de la población. Este giro demográfico no es una cifra abstracta; es una señal estructural que impactará directamente en los sectores productivos de la Región de Los Lagos.

Para una región cuya economía descansa en la salmonicultura, la mitilicultura, la ganadería, la industria láctea y el turismo, entre otros, el envejecimiento poblacional y la futura contracción de la fuerza laboral representan un desafío mayor. Menos personas disponibles para trabajar implica mayores costos, dificultades para atraer talento joven y presión sobre la continuidad operacional, especialmente en zonas rurales donde la migración hacia centros urbanos ya es una realidad.

Pero el desafío no es solo laboral. Una población envejecida modifica patrones de consumo, demanda servicios distintos y obliga a repensar la oferta productiva. La industria alimentaria deberá adaptarse a consumidores más exigentes en calidad, trazabilidad y valor nutricional. La innovación dejará de ser un complemento para transformarse en condición de supervivencia.

Aquí el desarrollo tecnológico aparece como una respuesta estratégica. Automatización, digitalización de procesos, inteligencia artificial aplicada a la producción y logística no son futurismo: son herramientas concretas para compensar la menor disponibilidad de personal y aumentar productividad. Sin embargo, incorporar tecnología exige inversión, capacitación y, sobre todo, certeza regulatoria.

El giro demográfico también interpela a las políticas públicas regionales. Si Los Lagos quiere sostener su dinamismo, deberá promover la formación técnica especializada, facilitar la inserción laboral femenina y generar condiciones para retener talento joven. La colaboración entre gremios, academia y Estado será clave para anticiparse y no reaccionar tardíamente.

Chile cambia, y con él cambia su estructura productiva. La pregunta no es si el fenómeno impactará a la región, sino cómo seremos capaces de convertir esta transición demográfica en una oportunidad para modernizar nuestra matriz productiva y fortalecer la competitividad en el mediano plazo.

Francisca Sanz

Presidente

Multigremial Los Lagos

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