La reciente cifra de desempleo en la Región de Los Lagos, que se mantiene en un 5,5% durante el trimestre julio-septiembre, reafirma un diagnóstico positivo: la región continúa siendo un territorio de estabilidad laboral y resiliencia económica. Nos consolidamos como la segunda región con menor desempleo del país, solo detrás de Aysén, lo que demuestra la capacidad de nuestra economía para adaptarse y mantener su dinamismo incluso en tiempos de incertidumbre nacional e internacional.
Sin embargo, detrás de este logro también se esconden desafíos que no pueden ser ignorados. Si bien el número de ocupados aumentó en 4.383 personas —un 1,1% más que hace un año— y sectores como la industria manufacturera, las actividades profesionales y la salud muestran un impulso significativo, el crecimiento todavía no logra permear con la misma fuerza en todos los grupos. La tasa de desocupación femenina subió a 6,5%, un punto porcentual más que en 2024, lo que refleja que las mujeres, a pesar de ser el motor de la recuperación laboral, siguen enfrentando barreras estructurales para consolidar su participación en el mercado de trabajo.
La disminución de la informalidad a un 26,2% es otro avance destacable. Sin embargo, si bien los hombres han reducido significativamente su tasa de ocupación informal, entre las mujeres la tendencia es opuesta: aumentó 1,7 puntos porcentuales. Este contraste evidencia que la formalización del empleo aún no alcanza una equidad de género real.
Estos resultados confirman que Los Lagos es una región que sabe sostener su estabilidad, pero también que está llegando a un punto de inflexión. La economía regional necesita más que buenas cifras: requiere dinamismo, inversión y nuevas oportunidades que permitan diversificar su base productiva. Sectores como la manufactura, los servicios especializados y la innovación vinculada al mar y al turismo sustentable pueden transformarse en ejes de una nueva etapa de crecimiento.
Para lograrlo, urge reactivar la inversión local y atraer capitales que fortalezcan el tejido empresarial, especialmente a las pequeñas y medianas empresas, que son las que más empleo generan en el territorio. La estabilidad actual debe ser vista como una oportunidad, no como una meta cumplida.
Solo con más inversión, innovación y colaboración público-privada podremos transformar la estabilidad en verdadero desarrollo, asegurando que la región no solo mantenga sus buenos indicadores, sino que los convierta en bienestar y futuro para todos sus habitantes.
Francisca Sanz
Presidente
Multigremial Los Lagos



